Historia

Cuando yo te amé, Dios ¿qué no podría decir? Cuando yo te amé mis días fueron diferentes, fueron emocionantes, fueron… días que valían la pena ser vividos. Mi despertar en la mañana, mi anochecer. 

Nunca entenderé porque si yo te quería tanto y tú me querías un poco, nunca diste el paso definitivo hacia la mano que te extendí. Tú volteabas de cabeza mi mundo y hasta ahora, no he encontrado a alguien a quien haya querido tanto como te quise a ti. Quisiera saber las respuestas que nunca me diste, saber sino viví en una mentira pero ahora, no sé si quisiera saberlas.

Las letras se deshacen en mis manos y yo, solo fui una niña tonta que se dejó hacer amándote como nunca lo volveré a hacer, un amor completamente puro uno que no admitía dudas. Hubiera dado lo imposible, solo por ti. 

¿Ésta es la forma en la que intento sepultar nuestra historia?

Nuestra, quizá no, mía… siempre

Desengaño

Pienso que quizá me ha vuelto insensible, puede ser que enfermé de apatía o que simplemente el dolor de la noticia es tan grande, que insensibilizó la zona, ocasionando la pérdida del dolor.

No sé si sentir dolor sea bueno o malo, pero al fin y al cabo, es también una forma de sentirse vivo y de diferenciar las rachas buenas de las malas.

Pero la ausencia del dolor, la ausencia no es prueba de ausencia. No sé si me duele este desengaño si es que he de ponerle un nombre, aún siento los vestigios del loco amor que sentí por ti en mis adentros. 

Nunca he sido elegida por nadie, incluso tú a quien amé, decidiste elegir a otra persona.

Todo esto aunque no lo acepte, solo llena más de vacío mi corazón. Tú nunca entenderías, todo esto me duele aunque lo deseo más que a nada. Solo contribuye a que el deseo de irme lejos aparezca y desee perderme más que nada, porque ya no hay hilos que me retengan aquí. Tú incluso, no eres una razón más ya, no me duele del todo porque ya lo sabía, pero quería que me doliera quería una emoción, no estar ecuánime aquí como si no sintiera más nada y fuera un cuerpo muerto solamente. Muerto en vida.

Nunca nadie ha deseado estar conmigo, creí en el fondo, que tú lo quisiste alguna vez, pero ahora, viendo palidecer mi ansia, mi emoción, mi todo, solamente lo dudo. Quizá y no me quisiste como yo creí que me querías, quizá y esa mirada, en la centré toda mi adolescencia, un punto seguro, mi amor, ha sido una mentira. Ya no siento el roce de tu amor en las yemas de mis dedos, qué haré con todos esos recuerdos, esa nostálgica felicidad… todo eso ya no es nada… 

Ya no está aquello que me hizo sentir fe en un momento dado, fue una mentira, toda esas sonrisas que vi, todo eso que viví… 

Yo solo sé que cada día me cierro más, me temo no ser capaz de abrir mi alma otra vez algún día. Un día no me sentiré capaz de intentar.

Pronto un día, me quedaré por completo vacía.

Pequeñas cosas

Es interesante a veces lo poco que puede hacer feliz a un corazón.

Yo estoy aquí, él está allá y nada nos une, ya no hay el pretexto de una oración que comenzamos, podríamos habernos olvidado del saludo en aquella noche de celebraciones, las palabras dichas en silencio en aquellas noches de fiesta.

Pero el contacto, aunque sea lejano, aunque ya no signifique lo que antes significaba aún es importante. Es por eso que saber que estás del otro lado aún, que no me olvidas me es confortable. Tu recuerdo es confortable.

Mis recuerdos aún recientes sobre ti oscilan de vez en cuando en mi mente, el corazón aún se mece ante esos sentimientos vividos, ya no presentes como antes pero ha cobrado vida en el pasado, para hacerme sonreír de vez en cuando en el presente.

No olvido las caminatas, las palabras, no olvido tus manos, no olvido aquella noche en aquella hermosa ciudad donde para mí comenzó todo, aquello que no tuvo nombre porque carecía de definición.

Pero dentro de la ausencia y el vacío de ella, con la vergüenza involucrada y todo, creo que fuimos aunque sea un poco más felices de lo que hubiéramos sido si no hubiéramos coincidido. Aún ahora y en esta situación, sigues haciéndome feliz con pequeñas cosas.

Me consuela pensar que lo que nos afectó a ambos fue real y que ahora puede ser algo diferente. Quédate conmigo, sé mi amigo y contémonos nuestras historias.

Dejarse llevar

Me hubiera gustado habernos dejado llevar y haber tenido una corta historia, aunque fuera de 2 páginas, en vez de tener tantas líneas de agonía como fue en realidad.

Pero creo que porque eras así y no te gustaba la idea de surcar algo que no conocías era lo que me gustaba de ti, no me conocías tampoco y todo te causaba escalofríos.

Pero por momentos podía ver en tus ojos que me querías de alguna manera, que había algo que era capaz de agitar tu corazón y eso me servía a veces de consuelo, para cuando al verte mi corazón se encogía.

¿Qué tenías tú que me hacías feliz en un momento e infeliz en tan poco tiempo? Había algo en ti, que no sabía que era, pero al verte y al estar contigo, al escucharte y verte sonreír, estando cerca, sentía que era algo que quería recordar toda la vida.

A veces recuerdo tus palabras, acerca de que el destino fue el que quiso encontrarnos, no sé si te lo preguntes, pero me gustaría saber porque.

Pero nunca sabré cual fue la profundidad de todo lo que sucedió, si ello marcó tu vida. Nunca lo sabré porque aunque el destino vuelva a juntarnos, es algo que no volveremos a vivir.

No me quedaré aquí preguntándomelo.

Humanidad

Mientras más sola me siento, es cuando irónicamente más sola me quiero encontrar. Es algo contrastante, creo que tiene que ver que estoy aceptando el sentimiento o estoy perdiendo la fe, o ambas cosas, probablemente piense que nadie será capaz de sacarme de aquí, y no necesito a nadie cerca para ello.

Pero mañana será otro día, en que elegiré despertarme hasta tarde y aislarme para no ver a la gente de nuevo, será un nuevo día para poner un nuevo ladrillo en el pilar que me saca de mi humanidad de la que jamás lograré separarme por completo.

Puede que sea como dice él, injusto que yo me condene a una vida así, pero a veces hay que tomar decisiones certeras, decisiones que nos harán sufrir un poquito menos, quizá y si pierdo parte de lo que me hace humana también pierda los sufrimientos que serlo conlleva y halle algo parecido a la felicidad cuarteada. He esperado durante años que algo existente me calle la boca y me haga pedir disculpas por estas ideas, pero cada día me convenzo más de que quizá y ese ser que es más una esperanza que un desaire, no existe y no vendrá nunca, así si la paso sola será por el destino y no porque sea yo la culpable de todo. Yo podría ser capaz de llegar a esos extremos.

Mientras este ideal me mantenga viva, la soledad no me matará, no al menos con mis propias manos, mientras la idea de la luz en el horizonte, una luz que es más real que una esperanza absurda de compañía esté ahí no he de temer por mi supervivencia. Tiene miedo de que un día la tristeza me lleve a una depresión de la cual solo encuentre una salida y eso podría ser, por lo que he de rezar porque este ideal no se vaya jamás y no me permita desencadenar mis propios demonios, que encarcelados ya hacen suficiente daño.

El odio a veces se hace demasiado fuerte.

Así que haré lo que mejor sé hacer, leer historias que no viviré, imaginar unas cuantas para aminorar la soledad. Para no tener que decir nunca lo siento.

Quizá y así es el destino que nos tocó vivir, debemos entonces aminorar la marcha y disfrutarlo conforme sea posible.