En tiempos como hoy

A veces, en días como hoy… soy capaz de sentir que existes y eso me llena de una abrumadora felicidad. Pensar que no te he visto y me siento amada, que siento que te amo de una forma inusual, de una forma completa.

Esa es mi añoranza, un amor completo. Un amor que haga que todas mis barreras se caigan simplemente, que me impida pensar, que solo me haga sentir, como si fuese un ser solo hecho de sensaciones que estallan cada 2 por 3. Algo así podría hacer que yo finalmente acepte las condiciones humanas que me atan a este mundo.

Parte de mí, vive esperando el momento en que eso suceda, el segundo en que todo parezca irse de mi control y que no pueda siquiera pensar si eso es bueno o malo, el momento de ser una criatura vulnerable, algo más que una bestia dormida que llora por cualquier rascuño, como si en un momento así no hubiera más que otra persona además de mí en el ancho mundo.

Creo que existes y en tiempos como los de hoy, siento que el amor desmesurado que siento hacia a ti, es capaz de alegrar incluso los días que llevo esperándote. Por eso cuando nos encontremos, si tú me reconoces antes de que yo logré coincidir, solo acércate y arróbame como se supone, que el destino ha marcado que sea.

Yo prometo amarte, volverte un punto de tranquilidad en mi mundo y ser una cosa pequeña a tu lado, una cosa linda a la que puedes mirar y que cuando te mire, pienses que se derrite a tu lado. Prometo pelear fuera por mis sueños y por los tuyos, y ser simplemente un ser humano cuando esté entre tus brazos, sin guardias altas ni defensas, como un ser en blanco, limpio y dispuesto a escribirse. Si tú me amas tan solo un poco, prometo ser feliz con eso. 

No sé cuanto tiempo falte para coincidir, no sé si a veces mirando a la nada puedas ser capaz de sentirme como a veces te siento, de querer esperarme mientras te busco, de buscarme mientras continuo soñando. Pero si me sueñas, si me añoras, en algún momento espero, nos encontraremos y ese día, pienso que dejaré de vivir por mí para vivir por los dos.

Así que sigue meciendo mi corazón como en estos tiempos, que en adversidad, parecen felices.

Fénix

Ahora mismo tengo unas ganas incontrolables de llorar y no sale.

No sale porque mi cuerpo me dice, abrázate alguien, déjate caer como nunca lo has hecho. Siempre he querido llorar mientras alguien me sostiene, nunca ha sucedido y no por falta de razones para no echar lágrimas afuera.

Es por eso que soy la típica persona que lee historias románticas y se llena de imágenes, intentando llenar huecos que más que eso son como espacios infinitos, inllenables como agujeros negros. 

Siempre lamento no tener un sostén y entonces me pregunto, ¿no he sido mi sostén toda la vida? jamás he tenido a alguien que siquiera tome mi mano en un momento difícil, soy solo yo y siempre yo. También he sido yo quien no se ha permitido caer en el océano de dudas. También sé que ha sido Dios el que no me ha permitido morir, que detrás de esa fuerza no dejándome caer está él. Quizá y debo decidir que lo único que necesito es a Dios y a mi misma.

Yo probablemente deba permanecer sin compañía por siempre.

Yo quizá en esta ocasión llenando de inmundicia propia mi alma, quizá y solo necesito comenzar el ciclo, caer, desfallecer, sufrir y morir. Para revivir como un ave fénix, esperando el próximo final.

Noticias

Esa sensación de no tener nada de lo que se desea.

Esa sensación me aplasta, me abruma. Noticias que me deprimen y no hay nadie para que me dé un fuerte abrazo y logre llorar, he pensado que gran parte de mi vida ha sido la mentira que decidí creer. 

Soy una persona hambrienta de éxito del cual carece, que no tiene a nadie a quien abrazar y sostenerse en la desgracia, que lee historias románticas para intentar de llenar el espacio que su historial amoroso no cubre en su vida, que tiene miedo de darse cuenta de que las cosas seguirán así por siempre. 

Creo que seguirán así por siempre… creo que es la vida que me tocó vivir.

Pregunta

Me pregunto. Porque hicimos aquello, porque decidimos tomarnos de las manos sin ninguna preocupación como si fuera cualquier cosa.

Me pregunto, si al igual que yo sentiste que todo fue muy natural hasta que nos separamos. No hubo latidos fuertes en mi corazón, ni ningún sentimiento nuevo. Solo la sensación de encontrarme cerca de quien ya cerca estaba, solo la sensación del “no te quiero, pero no te vayas lejos de mí”. Fue algo premeditado, algo planeado, algo completamente actuado. Solo estuvimos cerca físicamente, porque mentalmente creo que nunca me había encontrado tan al lado de alguien. 

Sin embargo, aunque mis sentimientos siguen intactos, yo me pregunto, por que lo llevamos tan alla, por qué tomamos tan en serio la actuación. Supongo que tiene que ver con la cercanía del otro, ese momento donde la cercanía física no es nada con la cercanía emocional. 

Tan cerca, no importa cuan lejos…

Es lo que pensé, pero aún me queda la duda, de por qué decidimos, actuar como actuamos y estar como estuvimos.