Misantropía

Soy de esa clase de personas que no disfruta estar con la gente.

La verdad es que no.

Estoy con otros porque es bueno, porque a veces es necesario, porque a veces lo quiero. Pero la mayor parte del tiempo, pienso que quiero a todos lejos de mí, que en las cuatro paredes de mi habitación, en mi mundo selecto de conocidos selectos, todo está bien y no necesito a nadie más. 

Todo tiene explicación. La he buscado a lo largo de mi adultez temprana, en cada rincón para no dejar a la curiosidad. Cuando era niña fui herida, fue dañada por personas a las que nunca les hice nada, a las que nunca tuve la intención de dañar si es que lo hice. No pretendía nada, yo no despreciaba a nadie, no me sentía superior, solo cumplía con lo que debía de hacer. Pero esas personas no entendieron nada o quisieron entender lo que querían, al final yo solo fui un manojo de algo que los molestaba. Me molestaron, entonces no me quedó más remedio que salvarme. Nunca sabes cuanto daño puedes hacerle a una persona, nunca sabes cuantos aleteos de mariposa ocasionan tornados en todo el mundo.

Así fue.

Descubrí que no tenía porque soportarlo, seguir sintiéndome mal. Le di las llaves al amor propio, al ego, a ese lado oscuro que todos tenemos a nuestra manera. Desde eso y hasta ahora, el mundo a girado en función mía. En ese tiempo, fui perdiendo poco a poco la sensibilidad, luego a pasos agigantados y de pronto, me quedé sumida en la clara resolución de un afán de venganza. No despreciaba al mundo, es solo que no me importaban. Como no me importaban, comenzaron a parecerme molestos, me volví intolerante. Observé a la gente, usé a la gente. Durante años, nada de lo que hacía estaba ausente de una doble intención. Todo era hecho por un propósito, me sentía incapaz de compadecerme, era solo yo en este mundo.

El tiempo me llevó lejos, me trajo situaciones que le devolvieron sensibilidad a mi vida, un poco de aprecio, de empatía. De resignación por las cosas que no podía cambiar, pero ese pequeño pero, ese punto donde la gente era despreciable; llena de posibilidades de engaño, de cualidades molestas, todo eso permaneció. Me hizo introvertida, me hizo sonreír a todos de buena gana pero desdeñar cualquier contacto extra. La gente aún no me gusta, la gente extraña todavía más. 

Cuando estuve lejos, decidí hacer un experimento social, siempre hay quien te dice que si cambiaras un poco, si fueras un poco, las cosas podrían ser diferentes. Lo hice y a las cosas fueron buenas, pero no puedes cambiar lo que eres. No puedes ser lo que quieras sin sacrificio, no puedes disfrazarte sabiendo que no quieres hacerlo, que no perteneces. Entonces aquella bestia del alma, salió, surgió, se dejó ver y la gente pudo contemplarla. Algunos se quedaron y otros huyeron, el desdén por la gente, el amor a la soledad elegida al poco contacto ajeno, volvió. 

Me gusta la gente a una justa medida, diminuta y pequeña. Nunca sabes que camino te llevará a cada uno, acepto que la gente es como es, así como acepto mis deseos de alejarme de ellos cada día. Pero yo no odio, solo elijo no convivir. 

Nunca sabes, que acción, realiza un cambio minúsculo o gigante.

Amour

Soy de esas personas que constantemente tienen pensamientos extraños y contradictorios. Soy de esas mentes analíticas cuyo pensamiento constante es el amor, pienso demasiado en el amor cuando estoy fuera del trabajo. Porque siempre soñé en tener una vida donde el trabajo fuera de día y el amor lo cubriera todo en la noche. Llegar a casa con ilusión, esperar con el corazón palpitando dolorosamente. Sentir una sonrisa espontánea. Amor.

En estos años, nunca me he sentido amada de verdad, me angustia… porque pienso que quiero un amor tan arrebatador que probablemente solo exista en mi imaginación. Quiero alguien que se aferre a mí, que me ame y que si yo le dijera “quiero estar sola”… respondiera “déjame acompañarte en silencio”. Porque él sabría que jamás quiero estar sola y que si algo querré en este mundo será a él y solo a él. No quiero alguien que renuncié a mí tan fácilmente, quiero que piense en hacer todo lo posible, en pertenecernos en la alegría de habernos encontrado entre millones de personas.

Alguien que me haga sentir que mi cuerpo no me pertenece más, que mi corazón no late por mí. Que todo sentido tiene un propósito, tener un hambre que no se llena jamás, un roce que te acerca al desmayo. La vida, la vida que empieza cuando lo miras a los ojos. Un amor tan complejo, tan arrobador que no te permite nunca más sentirte solo. Todos me han dejado, por eso no creo que alguien me haya querido, en mis modo de amar, jamás he deseado dejar a nadie.

Si encontrara un amor así probablemente me perdería, me embebería en ello y jamás podría salir. No lo desearía jamás. Soy egoísta porque quiero encontrar a la persona que con solo verla me haga sentir que he encontrado mi lugar en el mundo, alguien que me haga desear lo que pensaba no necesitaba. Me inspire, mueva todo en mi interior… Que solo pueda pensar en lo afortunada que soy, que sea capaz  de apenarme y sacar ese lado que nadie conoce, que sea capaz de verlo. Me pregunto si es real, si existe.

Soy un libro abierto, pero nadie jamás ha querido leerme. Me pregunto, si algún día, aparecerás. 

Entonces, tómame de la mano y caminemos juntos.