25/06

Hay muchas cosas que yo puedo decir acerca de mis conflictos emocionales varios y constantes. Continuamente yo tengo altibajos como siempre digo, a veces estos son tranquilos, como si caminaras en la calle y de repente percibieras que el suelo se hunde un poco, harías una mueca de “bueno” y seguirías. A veces mis conflictos son más terribles, como si cayeras al mar sabiendo que en el momento en que nades a la superficie podría ser el principio de la recuperación. En ocasiones como en las películas, es como si pudieras ver la claridad mientras te hundes, a veces soy incapaz de moverme y de nadar; pero en otros momentos simplemente me hundo sin oponer resistencia. O siento la presencia de algo que me va hundiendo sin parar, todo depende de lo tétrico del momento, todo depende lo profundo del daño en mi interior.

En esas situaciones siempre la clave es que yo lo resuelva por mi misma, siempre es así, nunca nadie ha venido y resuelto mis conflictos. Muchas veces busco un poco de alivio a esas situaciones, soy muy mala para interactuar así que la forma en la que suelo hacerlo es hablando. Sobre mi problema, sobre nada, hablando. Eso da siempre un poco de consuelo, me recuerdan ciertas cosas escondidas y secretas que hacen que mi ser a pesar de sus disparidades sea bueno. 

En momentos así soy muy frágil, soy demasiado rompible en múltiples maneras. Si alguien en ese momento hace algo, por pequeño que sea, por tonto que sea que logre dañar mi corazón un poco; en una depresión tan grande; sin duda, se convierte en una herida profunda. Entonces me alejo, no por orgullo, por egoísmo. Todo acerca del egoísmo es probablemente mi lugar, tengo que ser capaz de protegerme a mi misma porque nadie lo hace más que yo. Tengo que salvaguardar mi corazón en ello, porque podría perderme nuevamente y no encontrarme.

Anuncios

Desastre

Continuamente vivía dándome cuenta de que mi vida era un gran desastre y no lo digo en el sentido de desastre físico, más bien mental. Por fuera tenía una vida tranquila, respetable y sin grandes acontecimientos que lamentar; pero por dentro todo amenazaba con caerse pedacito a pedacito, viviendo a base de ilusiones vanas y de cosas que probablemente no me harían ningún bien. Fue cuando ya había tomado la decisión de tomar una vida llena de logros académicos que vi mi verdadero deseo de en realidad, tener un gran amor y una vida llena de quietud, una vida simple pero llena de amor, embebiéndome por amor quizá viviendo de forma obsesiva de él. Pero era tarde porque esa ambición que crece dentro ya no podía irse a ninguna parte, entonces todo comenzó a mejorar por fuera e ir en picada por dentro, me hice abstracta e incapaz de conseguir esas cosas que quería, pero que consideraba deseos inútiles que no me llevarían a ninguna parte. 

Es por eso que estoy siendo una persona medianamente respetable en el ámbito profesional, una estudiante que podría decirse tuvo un recorrido exitoso y una ex deportista, además de no tener en mi haber un suceso que me persiga manchando lo que soy. Por dentro soy un poco más que eso, soy una tonta que se la pasa obsesionándose por todo, que ve días felices y días que no lo pueden todo, buscando un amor que es imposible de hallar y que sería más fácil renunciar que seguir buscando. Hay cosas a las que hay que saber renunciar y probablemente sea mejor para mí, meterme por completo en mi carrera y seguir en ella que continuar con esta farsa de la autosuficiencia en la soledad. Aunque no es una total farsa porque soy realmente suficiente en muchos instantes, por años, incluso en los momentos que no fueron de soledad en los que estuve acompañada porque simplemente no quería estar sola y convenciéndome, suplicándome día a día ser capaz de amar a la persona que tenía al lado aunque estuviera pensando en otra persona. Jamás he tenido a alguien a mi lado siendo yo correspondida, nunca una persona que me haya gustado se ha fijado en mí; solo he dado respuestas repentinamente a personas que hubiera sido mejor decirles que no con entereza que hacerles vivir ese microinfierno de una persona fría y distante que era cuando estaba con ellos.

Ahora soy por dentro un poco menos del peor escenario que me imaginé jamás y nunca logré visualizarme porque pensaba que todo sería fácil y que este escenario no vendría. Soy la típica personas con altibajos de humor, que sonríe a veces porque se siente que le gusta tanto una persona a la que no consigue dejar ir, aunque este tenga una novia con la que lleve mucho tiempo y sin querer quitárselo no me malinterpreten. Es solo que a mi él me gustaba mucho, mucho que me daba mucho miedo aceptarlo; porque él era extraño pero cuando estaba con él me sentía muy bien, a salvo y de algún modo me sentía como una cosa delicada y pequeña; nunca nadie me ha hecho sentirme de esa forma y cuando él me abrazaba yo era yo, aunque lo hiciera con otras personas; aunque él nunca me invitara a salir y si invitara a salir a otras, aunque me dijera que era bonita y nunca intentara nada conmigo. Me gustaba tanto, tanto, que quise dejarlo ir y lo perdoné por los daños que me causó, por la pena; y me hallé queriéndolo de una forma que es un tanto inusual en mí. Pero entonces, después de los años, del perdón, de la cura que otorga el tiempo; él me abrazó de nuevo y aquella sensación estaba ahí otra vez, esa voz dentro de mi cabeza que le pide que no me suelte y entonces todo revive pero de forma diferente. Yo no quiero que deje a su novia por mí, yo no lo estoy buscando; a veces él me habla solo para saber como estoy y hablamos, y ese día sonrío porque siento que me gusta tanto, aunque él se quede con ella, aunque nunca haya intentado nunca nada conmigo. 

Es por eso que me siento patética, porque vivo de las sobras de los demás y ni siquiera pienso que valga la pena luchar por mí de ninguna forma, no busco nada porque probablemente moriría de miedo. Porque nadie merece la pena que cargar conmigo va a causarle, ni siquiera yo la merezco pero así son las cosas y lidio conmigo porque soy mi única compañía, probablemente lloraré mañana porque todo está mal y quiero irme a casa pronto; todo está mal es increíble. Pero por favor sigue hablándome, porque en este momento, eres el único consuelo que tengo.

21/06

La verdad es que yo vivía cada día entre una dualidad de alegría y de suprema depresión que me era insoportable. A veces, incluso en un mismo día, yo vivía presa de alegrías y de risas para luego pasar a un bajón emocional de esos que a veces te hacen preguntarte cuales son los motivos que te hacen levantarte. Nunca esto ha preocupado demasiado, ya que todos saben que soy demasiado cobarde para acabar conmigo, a veces esas ideas vienen a mi mente y con la misma se van. Como la inestabilidad de mi sistema.

La tristeza es para mí más que un estado de animo, es una forma de vida quizá y es por eso que cuando ella regresa y me abraza de esa forma que es asfixiante, no tengo más que decir bienvenida como a una vieja amiga, como a una constante. A veces pensaba que se iría con el tiempo, pero más que una presencia es una consecuencia. Las cosas en la vida solían salir como pensaba y como solían salir como pensaba, nunca me preocupe por nada; nunca me preocupe por lo que el futuro vendría porque supuse que ocurría como todo y no fue así, es por eso que cuando me vi sola no estaba preparada para la decepción, para la desolación que eso traería a mi alma. Pero con el tiempo, creo que he ido aceptando cada vez más esos detalles, 

Vivir como yo vivo, con frecuencia es algo más parecido a la muerte y despertar despierta pensando que estoy haciendo y porque no sería mejor opción haberme quedado en mi cama esperando la muerte… encontrar una razón, a veces es complicado. Pero lo que busco, lo que busco ni siquiera quiero encontrarlo ahora. Porque uno se acostumbra a todo y me he acostumbrado a los cambios de animo, a la soledad, a amanecer deprimida preguntándome hasta cuando. Porque incluso aunque la respuesta viniera corriendo esperando a que la acepte, es mejor a veces un malo por conocido que un bueno  por conocer.

No sé convivir con la gente, no sé muchas cosas y eso, quizá es algo que deba mantener para mí solamente.

Animo

Yo sabía claramente que la razón por la cual me hacía feliz que él me necesitase aunque fuera un poco era por amor.

Si, yo acepto tal cual que mi amor por él fue profundo sin que yo misma pudiera preveerlo, ese amor me llevó a muchos rincones no explorados de mi alma. Me llevó a perdonar y a desear la felicidad de otro de forma profunda, me llevo a querer incluso si uno no es lo que otro quiere. Me trajo alegría dentro de la oscuridad, si él es feliz siento que yo puedo serlo y eso es maravilloso.

Él es una persona extraña, o al menos eso es lo que pienso, a veces es distante y otras veces puedes ver que lo que necesita es que alguien esté a su lado. A veces necesita ánimos y a mi me gusta dárselos, me gusta decirle lo que para mí es una verdad y es que él todo lo puede, porque tiene el talento y la dedicación; porque lo merece. Entonces yo lo quiero porque es imperfecto y porque aún con el dolor y desazón que hubo en su momento, él es él y yo le quiero.

A lo mejor y eso es lo que requiere de mi, saber que hay alguien que cree en él y en lo que puede hacer, con amor y sin amor yo creo en sus posibilidades; creo en su futuro es por eso que es fácil para mí decirle tanto. Quizá y no lo sabe, pero él solo hecho que él me necesite aunque sea un poco me da también a mí, animos. 

Sobre morir no literalmente

Hoy dejó de hablarme, lo estaba esperando. Borré las conversaciones anteriores. Me dejó con la palabra en la boca, han pasado unas horas, pronto un día. Nuevamente me dejó.

De nuevo pienso en esas ideas y soluciones a tanto sufrir, el camino solitario en el Sena con lentes de sol. Esperar, vivir un vida que va lejos de lo imaginado. Debería escoger la soledad, calmaría mi angustia, alejaría tantos problemas lejanos.

No es fácil de entender, comprendo, pero mi corazón así es. Como en esta ocasión de nuevo, es como si estuviera tirada en la nada esperando el golpe de gracia; hay dos opciones: sobrevivir o de una vez morir, nunca he elegido la segunda. Quizá es lo que mi corazón quiere, entregarle la esperanza a la nada. Yo puedo ser capaz de poner el cuello en mi garganta sin ayuda, yo también puedo sangrarme cada día sin necesidad de la pena.

No tengo tiempo para estas cosas, no tengo alma para ellas, no lo vale. No voy a esperar a que alguien venga a romperme el corazón, lo haré yo misma; no quiero una vida de incertidumbre, no voy a dejar que la tristeza me atrape sin dejarme ir. No, no quiero. Siempre toda la vida, he esperado por cosas que nunca vendrán y cada vez, siento todo más desolado y más triste, como si nada valiera el esfuerzo. Yo, me he estado muriendo por dentro desde hace años.

Hoy es el día de mi muerte y por primera vez, no renaceré o sobreviviré para volver a tener esa clase de esperanza. Naceré de nuevo, pero para elegir otras cosas, otro futuro, para no desear más un amor que nunca vendrá y seguir deshaciéndome en pedazos. No quiero más de eso, no quiero más de tardes donde la oscuridad sea mejor compañía que la esperanza. Él dejó de hablarme y yo lo esperaba, pero quería por vez primera que el mundo me callara la boca y me dijera “he lo ahí”.

Pero eso no sucedió ahora, o sucedió antes, no sucederá nunca y prefiero vivir sintiendo un corazón frío pero certero que uno palpitante moribundo, causando dolor y desgano; causando algo que es más doloroso que la muerte misma. Esos deseos locos se irán y la muerte natural vendrá algún día, reiré y seguiré viviendo; y si él algún día contesta yo no estaré aquí porque ya no habrá quien lo escuche, solo habrá una persona que dejará su móvil en cualquier parte porque no espera llamadas y no espera circunstancias.

Voy a ir suprimiéndome poco a poco, bienvenida sea la nueva luz del día. Ni siquiera yo, soy capaz de salvarme de mi misma.

Embebiendo

Voy a embeberme en mi misma. Si, he estado pensándolo y esa se está volviendo mi solución. 

Es estúpido pero a la vez, creo que es una solución temporal o de una vez, es una solución estúpida pero es lo que se me ocurre que debería intentar. Hubo una época de mi vida en que me convencí que mi hermosura era tal, que no tenía comparación alguna; es un poco raro de explicar, más bien era como si pensara que mi belleza era única, y como así lo fuera no importaba si existían otras personas más bellas, la mía no tendría comparación a su modo. En ese época me obsesioné tanto conmigo misma, tanto, que incluso llegó a atraer a personas, fue sumamente interesante, a veces en la complejidad humana puedes encontrar gente que se siente atraído por aquellas cosas que no tienen y eso se escucha normal; pero gente que cree que será de una forma por estar contigo, que se volverá como tú, eso es pura basura. Conviví con esas personas para descubrir el vacío un tiempo después. Pero me enamoré tanto de mi misma, que gran parte de mi pensamiento era acerca de mí y eso es malo porque te dejan de interesar las demás  personas, me vi siento como un remake malo de película americana y cada que podía me ponía delineador o brillo en los labios. Que vacía y banal época, pero que tranquilidad.

Es estúpido ya lo había dicho, pero en esos momentos yo en serio me sentía tranquila, ningún pensamiento complejo acerca de los demás se encontraba en mi mente. Toda la complejidad la reservaba para mí y mis ocupaciones, la soledad se veía opacada por la necesidad de ponerme el tratamiento en el cabello y la ausencia de personas que valieran algo, fue sustituida por ponerme crema bloqueadora en el rostro. Una vida donde las cosas que te atañen son pequeñitas porque te obsesionas con otras cosas, es una vida que nadie debería elegir pero en ese momento comprendí porque había personas que la habían elegido: es más fácil no ver la realidad o enfrentarla, es más fácil escapar y no pensar en lo absoluto.

Eso fue hace unos años, hace aproximadamente 8 años. Ese momento fue el momento más banal, pero a la vez, fue bueno, tenía que suceder para que yo no estallara por todas partes. Podría en vez de aspirar a ese amor que no poseo, aspirar a algo que sea más material, más vacío y más alcanzable. Imaginarme caminando en Manhattan como si fuera una it girl. Pienso que la solución es embeberme a mi misma para no preocuparme por otros y alcanzar los ideales que me estoy proponiendo ahora, 

Una vida tranquila, con un poco de sombra en los ojos.