Supongo que los corazones remendados no funcionan igual o quizá es el mío que está guardado demasiado adentro para funcionar. A veces la gente dice cosas que deberían simplemente llegar y hacerte sentir, pero por el contrario yo encuentro decepcionante cada vez por mi incapacidad de ver a las personas y realmente pensar “creo que él me aprecia”. Entiendo el aprecio como algo menor y no como una razón suficiente para esperar que esa persona permanezca el resto de tu vida.

Cuando dejé de esperar cosas de las personas una parte de mi se hizo más feliz y esa misma parte se hizo más helada, si no espero que las personas hagan cosas tampoco espero que sientan, por lo que sus sentimientos eventualmente se hicieron más distantes y más plásticos; más reales y menos parte de la magia que es mi mundo. O es quizá la forma en que la gente dice las cosas o es quizá que me estoy volviendo yo más real y menos mágica, más plástica y menos soñadora.

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Soy de esas personas que esperan las cosas.

No me gusta socializar, no es algo que me haga feliz o que me haga sentir cómoda, pero cuando decido salir es algo que mi corazón espera, que mi corazón anticipa con una pequeña ilusión palpable solo desde dentro y es por eso que cuando las ilusiones son rotas dentro de mi misma queda una tristeza que se siente, como si me costurasen el corazón; ese dolor que sientes cuando el hilo pasa por tus células, la incomodidad… no es como romper el corazón eso queda claro, es como hacerlo más unido, más cerrado y veo como la gente no entiende que estoy de esa manera, y mi corazón se hace más cerrado, más inaccesible, muerto.

Algún día quizá, acabe realmente sin expectativas.