Yo sé que lo digo siempre, pero todo lo que yo deseaba en la vida era un par de brazos que me estrecharan fuertemente. El más grande deseo de mi vida era el amar y ser amada, nada más, era lo único que yo deseaba. Pero nunca fui buena en el amor ni en relaciones humanas, nunca he sido la chica que es detenida en la calle o aquella por la que alguien se desvela para poderla ver, no, nunca he sido esa chica. El no serlo me llevo a ser una persona de pensamientos, de letras, de ideas.

Siempre pensé que si no podía tener algo, podía tener lo otro y ahora no tengo ninguno.

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