Fernweh

Mi vida cambió desde el momento en que pasé del dicho al hecho.

Nací en una ciudad que es un verdadero encanto, la gente en mi país lo define como una ciudad perfecta. No tenemos muchos desastres naturales, vivimos cerca de la playa, es un lugar sumamente seguro y pintoresco, nuestra cultura es impresionante y en general puedes vivir una buena vida tranquila. Es por eso que para mí siempre fue confuso porque entre las pocas cosas que siempre he sabido  con ciencia cierta, estaba que no quería pasar toda mi vida en esa ciudad. Viendo gente que emigra de muchos lugares porque se enamoran del lugar donde nací,  quizá lo que hacía era como comprar un ticket hacia una constante incertidumbre. Es tanto así que al contrario de otras personas que conozco, en vez de decir “quiero vivir en otra parte” simplemente lo hice, busque hacer mis maletas y marcharme a otro lugar.

Mi vida cambió sin lugar a duda cuando tomé por primera vez un avión que me llevaría a más de 1000 km lejos de casa. Esa nueva ciudad también era encantadora, por primera vez en mi vida sentí una tranquilidad difícil de explicar. Tenía el trabajo que quería hacer toda mi vida,  mis compañeros eran geniales, la actitud de la gente, la forma de vivir, de ver el mundo… pero la ciudad aunque siempre será un segundo hogar en mi corazón, sabía que no era el lugar correcto. Durante este viaje he conocido muchas nuevas ciudades, he vivido en 4 países diferentes, he conocido gente y me he habituado a su cultura; me he visto con manías adquiridas en otro lugar. Me sigo riendo cuando inconscientemente respondo “oui” cuando alguien me toma con la guardia baja; me he encontrado sonriendo cuando logro distinguir palabras de una conversación ajena en un idioma que jamás creí, escucharía en mi vida. Pero aún con todo, no he encontrado un lugar al que llamarlo hogar y mi antigua ciudad aunque la ame desde lo más profundo, ya no a donde pertenezco.

Quiero encontrar una ciudad que me haga pensar que no me quiero ir nunca, que me haga sentir tranquila y pensar “que buen lugar para ser feliz”. Quiero enamorarme completamente de un sitio de tal forma que no pueda dejar la vida que cree ahí, decir “esta es mi casa, el lugar donde mezclare las culturas que llevo en las espaldas y crearé la mía”. Quiero encontrar un lugar que me haga cuestionarme si no lo cree yo en una vida pasada.

Un hogar.

 

 

Finalmente

Hoy decidí dar un paso importante en mi vida. Decidí renunciar a parte de los deseos que me acongojan para perseguir mis objetivos. Decidí por fin apostar por aquellas cosas que puedo lograr y dejar ir aquello que por quererlo solo me ha hecho daño con el paso del tiempo.

No es un adiós, es un hasta luego.

Si está en mi destino, con el tiempo, encontraré aquello que ha sido durante toda mi vida mi principal sueño y los anhelos regresarán para encontrar que se puede tener esa felicidad en mi realidad. Pero si no regresan a mí, sabré que hay cosas que solo pertenecen a esas querellas tristes que me vi viviendo una y otra vez a lo largo del camino. Hoy decidí de una vez por toda, renunciar a aquellas cosas que no puedo cambiar y me hacen daño, a esas cosas que me hacen lamentar un presente que en su aspecto es tan magnífico. Voy a centrarme en aquellas cosas que están en mí porque puedo sentirlas tangible e inevitablemente en mis manos.

No soñaré de nuevo con fantasmas cada noche y no volveré a tener esa sensación tan familiar que me hace extrañar aquello que nunca he vivido. Separaré al ser del no ser de una forma gradual para que no me permita perderme ni volverme un ser sin sentimientos. Dejaré la esperanza ahí escondida para que me ayude a reconocer mi sueño si él llega a mi vida. La guardaré y ella en silencio como la niña que es, lo llevará lejos de mi para que no pueda volver a pensarle. Se irá a esa nada que no forma parte de mi presente. Lejos, ella estará viva y yo estaré feliz.

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Hay pocas cosas que yo sueño más que conocerte, a lo largo del tiempo cambié mis prioridades un poco. Te esperé tanto y con tanta ansia que comencé a sentirme vacía porque sin saber como es tu presencia, tu ausencia me afecta mucho. Espero encontrarte algún día y amarte con todo el corazón, espero encontrarte y darme cuenta de que eres aquello que un día desde que era una niña, deseé y olvidar toda la espera, que todo lo que llene mi mente sea tu imagen. Hubo una época en la única cosa que anhelaba eras tú, eras lo único. Con el tiempo otros sueños surgieron como consecuencia de mis vacíos. Surgieron como pequeñas semillas y cada día se hicieron más grandes, como árboles en los que puedo confiar. Hubo un tiempo que hubiera dado todo eso que sembré si te encontraba, hubiera renunciado a todo sin dudarlo ni un segundo. Pero ahora ya no puedo dejar ir eso, porque con sus raíces han calado dentro de mí y ahora se han convertido en cosas inevitables, en cosas con las que no podría no seguir viviendo y tú que nunca has estado, has pasado a ser algo que no intercambiaría por esos logros. Te he esperado tanto que no quiero seguir haciéndolo de este modo que me desgasta y me apena, por primera vez he decido pasarte totalmente a segundo plano para poder centrar todas mis energías en cosas realizables aunque a oídos de muchos sean aún más imposibles. No puedo dedicar mi vida a buscarte en cada persona, en tratar de reconocerte por si estás ahí.

Que no hubiera dado yo hace tiempo porque llegaras o por saber que realmente existes. Por tocarte, por sentirme mareada en tu ser. Pero no estoy dispuesta a seguir dando más es por eso que debes irte, para que yo pueda dejar de sentir tu ausencia en mi mente. No puedo más con tu idea y no puedo seguir haciéndome daño de esta manera, no puedo seguir con tanto castigo. Me da miedo vivir sin ti porque en la idea has sido tan real como cada día de mi vida, pero te amo y necesito que te vayas, porque cada día el vivir se me hace más pesado. Necesito ser libre y aunque te anhele, eres aquello que más me pesa.

Esto no es un adiós, es un hasta luego y si nunca nos encontramos, solo recuerda que te amé toda la vida hasta este momento.

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POEMA DE LA DESPEDIDA

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste… No sé si te quería…
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho… no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí…
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.

José Angel Buesa.