Consejos

Llora si tienes ganas de llorar, eso ayuda. Deja tus penas se ahoguen en las ilusiones que no se cumplieron.

Desde que me resigné a no tenerte, mi mundo se ha llenado de paz. Incluso puedo reír mientras escucho la canción que siempre soñé que pensarías al bailar conmigo la primera vez. Está bien.

Aceptando las cosas que no puedes cambiar, sanarás.

Agonía

No espero flores, no espero nada.

Duele tener que sepultar mis sueños porque no puedo alcanzarlos, duele el saber que desperdicié años esperando algo que nunca pasará. Duele tener que soltar el aire entre mis brazos porque está vacío y solo estoy yo, sola como siempre he estado. Nada más.

No podrías entender la tristeza que apodera mi corazón, no podrías entender que al cerrar los ojos solo hay desconsuelo. Solo hay ese cielo inalcanzable en el que me engañé pensando. No soy nada, no soy suficiente, no estoy hecha para ello. Este corazón lleno de canciones que en vez de morir se consume en dolor, que espera para volcar su amor completo a borbotones… ya no puedo, este dolor me consume en una forma diferente en la que lo hace mi desesperanza. No puedo más. Nadie nunca, nadie, no existe esa persona, nunca nadie me mirará como en mis sueños y nunca nadie, jamás. Porque me lees y ahora sabes que existo, pero antes en antaño, nada… Estoy segura de que elegirías a todas antes de a mí y eso está bien. Ni siquiera tengo a alguien para morir entre sus brazos.

Este es el caos en que vive en mi alma, en mi ser nacido en la nostalgia. Este es el dolor que me tiene viva deseando la redención. Volver a la nada.

Quiero tomar mi corazón y hacerlo yo misma trizas. Quiero ver toda la sangre a mis pies… Quiero respirar, quiero parar esta oscuridad que me ahoga. Quiero quitarle las maneras de hacerme daño, quiero encontrar mi arma definitiva.

Silencio.

Por favor, no puedo con más agonía.

 

Little star

I miss my little star.

He was always pretending to be right. He smiled at me even when he was about to cry. I remember looking at him when his dreams became to fade. He was vulnerable and failed to hide it.

He didn’t dream enough for his own expectations, trapped in a nightmare that he knew won’t end any sooner but he tried to live. He tried to believe that he chose what was the best for him. He smiled at me when I gave him a cookie in a bad day, he took it like it was the best moment of his day and then I could have chosen to tell him that everything would get better but I let him have that moment.

He was a little dumb and stubborn, and I was in love with him. In love of the idea of him looking at me in a place when everyone just passes around. He wasn’t for me and I knew it, the need to make him feel special destroyed me a little. Once he laughed and reached me, it was the first time he touched me in a familiar way and it changed the game. He let me have a glimpse of what could have been to be together. He broke my heart without realizing it.

When he lost me I can tell, he lost a part of his temporal happiness along with me. I saw him suffering inside without having an answer for it. Why did he care too much? I can tell, I read it in his face. Sometimes he thought everything was going to be like before, like in our good days and his smile faded in front of me so many times that hurted but anything changed. I was just a relief that he didn’t know he needed, but nothing important. He followed his way without looking at me once before leaving, I thought we meant something even if it wasn’t what I wanted it to be. I won’t recover from it and he didn’t know.

I miss my little star, I miss his smile when everything was bad. I miss to tell him how bright he was… I miss my little star.

 

Probablemente porque soy una persona de hechos, es que tengo esa clase de pensamientos.

Ultimamente he comenzado a pensar que quizá estoy desarrollando filofobia, y no lo digo en la forma trágica en que la mayor parte de la gente lo dice, esa forma en la que tienen miedo de ser lastimados y dicen que no quieren a nadie más, no, no de esa forma trágica, yo realmente estoy diciéndolo en serio, creo que estoy desarrollando un miedo profundo a la posibilidad de amar a alguien. Esto es porque no solo lo estoy desarrollando hacia una pareja, de por si no tengo lazos familiares fuertes con personas que no son mi familia nuclear, aquello no debería parecer anormal pero entonces, viene la idea. Cuando veo a una pareja feliz, yo solo pienso que no quiero vivir eso. No quiero vivir los altibajos, no quiero una vida feliz con una pareja si eso significa que deberé ser infeliz en una parte de ella y no es para la parte en la que uno está triste, es solo porque pienso que no lo vale. Cada vez que escuchó gente que traiciona, gente que dice amar, gente que hace grandes circos por la persona que quiere, gente que habla con otros de una forma no apropiada, gente que coquetea porque es su naturaleza; lo bueno y lo malo, siempre pienso, no deseo eso en mi vida,la gente es tan voluble que… No, no lo vale, no quiero ser como esas personas, no quiero ser débil ante alguien, no quiero sentir que he sido atrapada. No quiero el nerviosismo que viene cuando quieres gustarle a alguien, no quiero esa etapa donde alguien es perfecto y yo quiero ocultar todos mis defectos; no quiero que nadie me descubra, quiero sentir que solo me pertenezco a mi misma y que solo soy responsable de mi persona.

Las cosas van incluso un poco más allá, porque también han influído en mi deseo de tener descendencia. Hubo una etapa  de mi vida donde pensaba en esa clase de cosas, hubo una época (por no decir la mayor parte de mi vida) en que ese era mi pensamiento antes de dormir, la ilusión, la posibilidad. Ahora, esas cosas ya no son parte de ese sueño, no están. Cuando peleo con mis padres solo pienso, no, no, no. No quiero ser yo la que le grite a otra persona, no quiero preocuparme al grado de ponerme así, no quiero que esa persona al mismo tiempo piense mal sobre mí. No quiero darle a alguien el poder de destruirme, no quiero vivir intranquila pensando que no soy capaz, que no hago las cosas bien. No quiero la preocupación, no quiero algo así que agite mi vida para siempre.

No deseo a nadie, sea pareja o hijo que un día me ame y al día siguiente me odie con la misma intensidad. No lo quiero, no pienso que valga la pena sacrificar mi tranquilidad por los abrojos de felicidad que puede traer, la felicidad no es solo esas cosas, si bien el que no arriesga no gana pero tampoco pierde. No quiero perderme a mi misma, ni a la paz que he logrado,me gusta la idea de ser la única persona que conoce mis secretos, esos lados inesperados, no quiero perder esa sensación por ilusiones tontas y sonrisas pequeñas

¿por qué he de necesitar algo que nunca he tenido? ¿Por qué he de perderlo todo por algo que no necesito?

Soledad en días cotidianos

Algunas veces en ciertas situaciones de mi vida, a mi mente viene una pequeña melodía triste a acompañarlas, como si tuviese mi propio acompañamiento musical en el fondo. Existen situaciones que me recuerdan en donde estoy parada y como en el presente, soy embargada continuamente por una triste soledad. La soledad es relativa, dicen que puedes estar solo entre toda la gente y eso es así, puedes un día encontrarte que sientes que no hay nadie en el mundo a quien quisieras recurrir (plenamente diferente al poder) y en verdad, es como si no conocieras a nadie y nadie te conociera, ni tus lamentos, ni tus porques. Nadie ahí fuera a quien sonreír en un día nublado o a quien recurrir en una tempestad. Nadie.

A lo largo de mi vida, jamás he podido luchar con la oscuridad albergada dentro de mi corazón, continuamente me he sentido sola incluso mientras alguien me sostenía la mano. He escuchado te quieros en mis oídos esperando que el corazón me saltara, pero no sucedía. Es algo común en las personas cuya soledad les ha embriagado al grado de menguar los sentidos, no hay creencia en los demás, solo los sentimientos propios. Las acciones no comprueban nada, porque se pueden dar por el entorno, no ser capaz de leer sinceridad en otros. No soy capaz de creer que alguien pueda quererme de verdad, simplemente ese sentimiento no llega a mi corazón si es que está ahí.

Nunca le creí a nadie, solo sonreía mientras por dentro lo escribía para intentar no olvidarlo, pero se volvía un cruel recordatorio de la insensibilidad de mi interior “te quiero y aunque tú digas que también, no puedo creerte…”. No me aferraba a nadie porque una parte siempre estaba lista para partir, para comprobar la teoría del desamor eterno que viene de fuera. Un “te lo dije” constante. Es hora de partir, oh abandonado.

A veces solo esperaba, que el tiempo con sus sinsabores me dijera la verdad a la cara “¿Estaré siempre sola?” era la pregunta “¿o decidiré estarlo por no creer que pueda arrancarle el latido a otro corazón?” se volvió el final de ella. Una vez creí desdibujarme en unos ojos, creí encontrar amor escondido en ellos. Describía románticamente “es que cuando esos ojos me miraban, era como si vieran al mundo”. Pero luego comprendí que hay diferentes formas de amar, que la admiración puede lucir como amor verdadero, que puedes estar esperando que ese amor regrese y no volverá, porque el querer que inspira la admiración puede ser a distancia y es más filial, es solo el espejismo que puede entreverse en la mirada humana. 

“Ese solo desea ser tú” dijo la gente y esa persona cuando no me encontró perfecta se desvaneció a pesar de lo ardiente que era su querer que confesaba. Se fue cuando la luz dejó de brillar, porque la luz era lo que ambicionaba, no la persona que la alimentaba. El placer es más interesante que explicar las razones por las que el brillo de repente se desvanece, es más llevadero que esperar a que la luz regrese. 

“Soy un ser de paso” eso me lo dije yo. Él sonreía a mí porque era diferente, no es que me quisiera, solo era una tonta que quiso tenerle cerca. Al menos él era sincero, expresaba en voz alta lo que le desagradaba, no le gustaba tomarnos las manos por encontrarlo antinatural. Era mi sentimiento él que me hacía feliz, no él de él, si por él fuera no nos hubiéramos encontrado más que lo fortuito, eso era lo que deseaba. No fue un engaño, al menos ahí gocé de la verdad frente a mis ojos. Marqué bien el día de ida para no regresar, él lo supo y pudo despedirse, no había más palabras que intercambiar entre nosotros.

“Él siempre te ha querido” susurraban las personas. Solo había felicidad en las bocas presagiantes ante la nueva nueva, él te quiere, él siempre te ha querido. Eran las palabras que salían siempre a relucir, pero él no me quiso y por el contrario si me dejó con verdades dolorosas saliendo de sus labios. Él quería un futuro como él que yo formaba pero no era capaz de alcanzarlo. Se sentía molesto y se fue de mí, dejándome un sin sabor y la nostalgia de un abrazo largo entre los dos.

Todas las historias son así, antes tenía el consuelo de haber visto aquella mirada. Pero pronto todo se deshizo, entonces no quedó precuelas que pudieran presagiar un buen futuro. Soy incapaz de creer que alguien puede quererme, cuando me lo dicen solo sonrío y respondo sincera, mientras espero que un día la oscuridad de mi alma se apiade de mí y decida dejarme o absorberme por completo. Para dejar de tener esa música triste en días cotidianos, en días lluviosos, días soleados, para tener certeza y no seguir simplemente, sonriendo un “no te creo”.

Hace frío, o es el frío de adentro que está hablando.