Desengaño

Pienso que quizá me ha vuelto insensible, puede ser que enfermé de apatía o que simplemente el dolor de la noticia es tan grande, que insensibilizó la zona, ocasionando la pérdida del dolor.

No sé si sentir dolor sea bueno o malo, pero al fin y al cabo, es también una forma de sentirse vivo y de diferenciar las rachas buenas de las malas.

Pero la ausencia del dolor, la ausencia no es prueba de ausencia. No sé si me duele este desengaño si es que he de ponerle un nombre, aún siento los vestigios del loco amor que sentí por ti en mis adentros. 

Nunca he sido elegida por nadie, incluso tú a quien amé, decidiste elegir a otra persona.

Todo esto aunque no lo acepte, solo llena más de vacío mi corazón. Tú nunca entenderías, todo esto me duele aunque lo deseo más que a nada. Solo contribuye a que el deseo de irme lejos aparezca y desee perderme más que nada, porque ya no hay hilos que me retengan aquí. Tú incluso, no eres una razón más ya, no me duele del todo porque ya lo sabía, pero quería que me doliera quería una emoción, no estar ecuánime aquí como si no sintiera más nada y fuera un cuerpo muerto solamente. Muerto en vida.

Nunca nadie ha deseado estar conmigo, creí en el fondo, que tú lo quisiste alguna vez, pero ahora, viendo palidecer mi ansia, mi emoción, mi todo, solamente lo dudo. Quizá y no me quisiste como yo creí que me querías, quizá y esa mirada, en la centré toda mi adolescencia, un punto seguro, mi amor, ha sido una mentira. Ya no siento el roce de tu amor en las yemas de mis dedos, qué haré con todos esos recuerdos, esa nostálgica felicidad… todo eso ya no es nada… 

Ya no está aquello que me hizo sentir fe en un momento dado, fue una mentira, toda esas sonrisas que vi, todo eso que viví… 

Yo solo sé que cada día me cierro más, me temo no ser capaz de abrir mi alma otra vez algún día. Un día no me sentiré capaz de intentar.

Pronto un día, me quedaré por completo vacía.

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Muerte

Cuando estuve lejos, aprendí que no necesitas morir para hacerlo. 

Existen muchas formas en que la gente puede morir, puede morir ante los ojos de los demás de forma física, puede morir en tu corazón y puede renacer entre la adversidad.

Es extraña la sensación de querer mucho a una persona o a un grupo de personas, no es algo común tomarle cariños gigantezcos a gente que nunca habías visto en tu vida y que de repente, se muestran como el centro de ésta. Pero ese es un gran defecto, a veces la gente no te da razones para confiar en ella y aún así, confías. 

Cuando me hirieron el alma de gravedad no me quedo más remedio, podía quedarme ahí y desfallecer o salir revolcándome en mi inmundicia, estaba ahí tirada llorosa y medio muerta por dentro. Mientras por fuera solo era una mujer sola sentada con un café y un pay de manzana en un McDonalds con una pizca de angustia. 

Pero pasara lo que pasara, nunca debes permitir que otros te hieran de formas que se salgan de tu control, no debes otorgarles a extraños el poder de hacerlo. Fue en esa tarde frente a todo que descubrí que hay formas que no pueden ser perdonadas, fue en ese regreso que vi que la angustia no podía ser perdonada. Acorralada, perdida y rechazada, no puedes perdonar el verte enjaulado en ti mismo por temor a que te juzguen, nadie tiene el poder de juzgarte y como yo nunca juzgué a ninguno… pensé que que ellos no me juzgarían. 

Gran error, la gente no suele sentir ni tenerte la buena fe que tú puedes tenerles a ellos.

Entonces todos los recuerdos se hicieron en gran medida irreales, toda la incomodidad se hizo latente y deseé odiar a cada uno de ellos para crearles grandes venganzas que satisficieran al monstruo que cuidaba a la pequeña bestia del alma que no paraba de llorar, que no podía curarse una herida porque veía otra más grande. Pero no pude, porque en mi naturaleza nunca estuvo sentirles odio, los quise, fueron agradables aunque ahora me pareciera que todo fue una actuación, fue cuando decidí matar a todos en mis adentros.

No significa que se fueron, irse es como tener la posibilidad del regreso, es como dejar vacante un espacio y tener la oportunidad del retorno. Ellos simplemente fallecieron frente a la dominante intelectual de mi interior, no fueron asesinados, solo murieron con sus tumbas en un lugar distante que es el recuerdo que prevalece. Es cuando me paro a leer sus epitafios que me viene el recuerdo: el izquierdista, el creído… los adjetivos que nunca les puse en vida estaba ahí para recordarme quienes eran. El amor es como una flor y cuando la pisas pudiera volver a crecer, pero cuando la arrancas es otra historia. Yo arranqué mi amor por ellos y le quité la raíz antes de enterrarla con su recuerdo, para que no creciera nunca más. 

Es extremista, pero hay cosas que no puedo perdonar. La angustia en la pequeña bestia está ahí, el recuerdo no puede ser cambiado. Fue así como maté a alguien por primera vez, aún en la fantasia. 

Y ahora heme aquí, después de la muerte y con las uñas llenas de tierra de entierro. Solo desfallecí para nacer de nuevo, entonces morí de igual forma, como las personas que ocuparon mi cementerio. Harté de lloriqueos, tome el camino de regreso y viví. Algún día el cuerpo dentro de las fosas se volverá parte de la tierra, entonces el recuerdo se marchitará para siempre.

No necesitas morir de forma literal para morir, no sé si es la primera vez que muero o he vivido más vidas de las que recuerdo