Pequeñas cosas

Es interesante a veces lo poco que puede hacer feliz a un corazón.

Yo estoy aquí, él está allá y nada nos une, ya no hay el pretexto de una oración que comenzamos, podríamos habernos olvidado del saludo en aquella noche de celebraciones, las palabras dichas en silencio en aquellas noches de fiesta.

Pero el contacto, aunque sea lejano, aunque ya no signifique lo que antes significaba aún es importante. Es por eso que saber que estás del otro lado aún, que no me olvidas me es confortable. Tu recuerdo es confortable.

Mis recuerdos aún recientes sobre ti oscilan de vez en cuando en mi mente, el corazón aún se mece ante esos sentimientos vividos, ya no presentes como antes pero ha cobrado vida en el pasado, para hacerme sonreír de vez en cuando en el presente.

No olvido las caminatas, las palabras, no olvido tus manos, no olvido aquella noche en aquella hermosa ciudad donde para mí comenzó todo, aquello que no tuvo nombre porque carecía de definición.

Pero dentro de la ausencia y el vacío de ella, con la vergüenza involucrada y todo, creo que fuimos aunque sea un poco más felices de lo que hubiéramos sido si no hubiéramos coincidido. Aún ahora y en esta situación, sigues haciéndome feliz con pequeñas cosas.

Me consuela pensar que lo que nos afectó a ambos fue real y que ahora puede ser algo diferente. Quédate conmigo, sé mi amigo y contémonos nuestras historias.